locos x jesus : porque Él es nuestro Libertador, quien está dispuesto a rescatarnos a cualquier precio

  Archivos
Mar 08 [8]
Feb 06 [2]


Sindicación
Artículos
Comentarios


Enlaces
Bible Studies
Blog de Lilianis
PALAVI Arte en Seda
ZoomBlog

 
Inicio | Mi Perfil | Suscríbete al blog
 

SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS

Enlace permanente 2 de Marzo, 2008, 18:52

"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." Hebreos 11:6

Existen miles de formas en que tratamos de agradar a Dios y que nos dejan exhaustos.

Todos tenemos nuestros métodos, ¿cierto? Lo curioso es que tendemos a reírnos de los esfuerzos de los demás al tratar de agradar a Dios, mientras que ignoramos los mismos esfuerzos que nosotros hacemos. Aquellos que se ríen de los que tratan de agradar a Dios con música estridente, se ríen de los que tratan de agradar a Dios usando Biblias antiguas. Aquellos que construyen templos grandes, critican a aquellos que memorizan más versículos. Las personas que usan pececitos en el carro, miran con desdén a los que siempre traen sus Biblias con ellos. Ahora, ninguna de estas cosas son malas por sí mismas. Pero ninguna de estas cosas por sí solas agradan a Dios.

Sólo hay una forma de agradar a Dios y que trae plenitud: LA FE.

Es nuestra confianza en Él lo que nos llena de gozo. Hebreos 11:6 lo aclara muy bien: sin fe, es imposible agradar a Dios. Señale esta frase cuidadosamente, es una de las pocas cosas que la Biblia mendiona como ¡imposible! Me gusta mucho el hecho de que este versículo sea tan específico acerca de la fe: YO debo creer que ÉL ES REAL y yo debo creer que ÉL RECOMPENSA. Cuando me recuerdo a mí mismo que Él es real, yo estoy re-afirmando la existencia de Dios. Cuando yo me enfoco en el hecho de que Él recompensa, estoy reconociendo el carácter de Dios: que Él es un Dios que nos ama y cuida de nosotros. Él es real: Yo confío en un Dios Soberano. Él recompensa: Yo confío en un Padre Amoroso. En cada día de este devocional estaremos estudiando diferentes formas en que Él nos recompensa por nuestra fe. Espero que estés sorprendido por el padre tan amoroso que tenemos.
Por: Tom Holladay
~ Comentar | Referencias (0)


 

¿Qué tienen de bueno mis problemas?

Enlace permanente 2 de Marzo, 2008, 18:51

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados.”
Romanos 8:28

¿Qué tienen de bueno mis problemas? ¡Nada! Esa es la pregunta equivocada, el ángulo equivocado. Los problemas no son buenos, son terribles y pecaminosos. Los problemas son la evidencia de que hay maldad en este mundo y, si tú quieres, puedes amargarte pensando en el lugar tan malvado que puede llegar a ser este mundo.
¿Qué cosas buenas puede Dios obrar por medio de mis problemas? Ese es el ángulo correcto. Él toma el mal y el sufrimiento que hay en los problemas y milagrosamente los transforma en bien en nuestra vida.

En todas las cosas...Dios obra...por el bien...de aquellos que le aman.

Las dos palabras más importantes en este versículo están al comienzo: “Y sabemos”. ¿Cómo podemos tú y yo “saber” esto? ¿Cómo podemos vivir con la convicción profunda e interna de que aun cuando la vida nos esté llevando por cosas malas, Dios está obrando para nuestro bien?
Este versículo nos indica la forma para construir este sentido de seguridad en nuestras vidas. La promesa es que Dios obra para el bien de aquellos que le aman y son llamados conforme a Su propósito. Los dos fundamentos de esta convicción son mi amor por el Señor y mi disposición para vivir conforme a Su propósito. Cuando los problemas lleguen, esas son las dos cosas en las que podré enfocarme para traer un nuevo sentido de seguridad y estabilidad en mi vida.
Si aún te estás preguntando: ¿qué cosas buenas pueden producir los problemas? Romanos (:29 revela que ellos tienen el poder de hacerte más SEMEJANTE A JESÚS. Dios tiene el poder de tomar lo peor que la vida nos pueda traer y usar esas circunstancias par formar el corazón y el carácter de Jesús en nosotros. Tus problemas no son buenos, pero Dios SÍ ES BUENO.

Por: Tom Holladay.
~ Comentar | Referencias (0)


 

NO TEMEREMOS

Enlace permanente 2 de Marzo, 2008, 18:49

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.”
Salmo 46: 1-3

Lee este versículo una vez más. Los montes se traspasan al corazón del mar, sus aguas se turban y braman y los montes tiemblan. Y allí estás tú, en medio de todo esto, SIN SENTIR TEMOR.
¿No hay algo dentro de ti que quisiera decir: “Sí.....cómo no!”? Si alguna vez has estado cerca del epicentro de un temblor, te preguntarás cómo enfrentar todo esto sin sentir temor.
Miremos más cuidadosamente lo que la Biblia dice: “No temeremos”. No quiere decir que nunca sentiré nervios por algo, ni que caminaré sin enterarme de los peligros a mi alrededor. No se trata de ser un ser espiritual como un Mr. Magoo, ciego a las realidades de la vida y aún así sobreviviendo. No se trata de no ver los problemas que nos causan temor, sino de ver el poder maravilloso de Dios y Su grandeza.
Hay tres palabras que resumen lo que leímos en este versículo. NO IMPORTA QUÉ...No importa qué suceda, no temeremos. Piensa en lo peor que la vida te pueda traer, el peor cataclismo posible, y aún así no hay razón para temer. ¿Por qué? Porque el Dios que nos ama es INFINITAMENTE MÁS GRANDE que todas estas cosas.

Por: Laday
~ Comentar | Referencias (0)


 

NO HAY CONDENACIÓN

Enlace permanente 2 de Marzo, 2008, 18:48

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”
Romanos 8:1

No hay condenación.
Difícil de creer ¿cierto?

No hay condenación.
Sería maravilloso si fuese cierto ¿verdad que sí?

No hay condenación.
No se puede estar refiriendo a mí ¿o sí?

Estas tres palabras describen la relación que TODO creyente tiene con Dios en Cristo. El don del perdón dado a nosotros por la muerte en la cruz es más sorprendente de lo que podemos imaginar. Por nuestra confianza en Jesús, Dios, completa y totalmente, removió la pena de muerte que había sobre nosotros.
La pregunta entonces es: Si Dios no nos condena, ¿por qué nos condenamos a nosotros mismos? Seamos honestos, con nuestras palabras y acciones actuamos como si necesitáramos que Dios nos condenara. Sabemos que no somos perfectos. Podríamos sentirnos un poco culpables por el hecho de que Dios no nos condena aún cuando luchemos con el pecado. Así que caemos en depresiones y en enojos o nos llenamos de dudas. El don de la “no condenación” es tan grande que nos atemoriza aceptarlo.
Déjame preguntarte: ¿crees que Dios te daría un don que te lastimara? ¿Te amaría Dios de alguna manera menos que perfecta? ¿Aceptarás hoy más que nunca el gozo por haber sido perdonado?

No hay condenación.
Es el don de Dios para ti, acéptalo...confía en Él...¡regocíjate en él!

Por: Tom Holladay
~ Comentar | Referencias (0)


 

DEBEMOS SER RESCATADOS

Enlace permanente 2 de Marzo, 2008, 18:47

“porque todo aquél que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
Romanos 10:13

Todo el que sintonice las noticias locales después de una tormenta de lluvia en Los Ángeles es familiar con este cuadro. Los canales de concreto se han llenado de agua que rápidamente corre a través de las tuberías subterráneas hacia el mar y alguien ha caído en una de ellas. aparentan estar a salvo al flotar sobre el agua pero sabemos que se acercan a la destrucción. No se pueden salvar a sí mismos, el agua corre muy rápido y el borde del canal es muy resbaloso. La única esperanza es que puedan agarrar una de las cuerdas con que el equipo de rescate intenta salvarlos.
Esta es una ilustración de nuestra necesidad de Jesucristo. Es como si el mundo entero estuviera en un canal atrapado y encaminándose hacia la destrucción de la eternidad sin Dios. Todos debemos ser rescatados de nuestro propio egoísmo y pecaminosidad. Eso es lo que Jesús vino a hacer.
Hay dos cosas que debo admitir para ser salvo. Primero, debo admitir que voy en la dirección equivocada. La gran mayoría de nosotros admite esto sin dificultad. Aún en mis mejores días lucho contra mis debilidades y pecados. Aún cuando la vida me llena de éxitos, existe una necesidad interna de algo más.
El segundo paso es más duro. Debo admitir que no me puedo salvar a mí mismo. No tengo la fortaleza para nadar fuera de este canal. Hay muchas personas que dicen saber la salida, pero al igual que tú, se encuentran atrapadas en el canal. Sólo Jesús se para al borde con la fortaleza para salvarnos. Sólo Jesús vino al mundo para darnos una nueva vida.
La mejor noticia se encuentra al principio de este artículo. TODO AQUÉL que invoque el nombre de Jesús será salvo. ¿Cómo se invoca su nombre? Simplemente hablándole en oración.
Ora así:
Padre, estoy cansado de tratar de salvarme a mí mismo y de ignorar mi necesidad de ti. Hoy admito que me dirijo en la dirección equivocada por mi propio orgullo y pecado. Admito que te necesito para que me salves y te pido me perdones por el mal que he hecho. Muéstrame cómo vivir la clase de vida que tú quieres que yo viva.

Por: Laday
~ Comentar | Referencias (0)


 

¿TIENES ALGÚN REGALO GUARDADO EN EL CLOSET?

Enlace permanente 2 de Marzo, 2008, 18:46

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16

¿Tienes algún regalo guardado en el clóset? Los regalos a los que me refiero son aquellos que una vez abriste y pensaste: “Exactamente lo que necesitaba”. Sin embargo, no encontraste dónde guardarlo o no supiste exactamente cómo funcionaba. Así que, tarde o temprano, el regaló fue a parar a un rincón del clóset. Pero tú lo valoras cada vez que lo ves. Realmente no sabes cómo poder disfrutarlo en vista de su gran valor.
Juan 3:16 es probablemente la promesa más conocida de la Biblia. ¡Con una muy buena razón! Dios nos está prometiendo vida eterna en ese versículo. ¿Podrías imaginarte un regalo más grande o una promesa más significativa que esa?
Te sorprenderá saber que esta gran promesa a veces encuentra su lugar en un “clóset espiritual” en nuestra relación con Dios. ¿Cómo puede pasar esto? Realmente de manera muy simple. Inmediatamente nos sentimos agradecidos por la promesa del cielo cuando la escuchamos, pero después la vemos como algo para “después”. Aunque la promesa del cielo es maravillosa, parece como algo bien lejano. ¿Qué tal una promesa para hallar descanso hoy o para dormir pacíficamente esta noche, o sabiduría para tomar una decisión mañana?
Aquí hay una frase que te hará cambiar de parecer con respecto a esta promesa.
¡Tu vida eterna empezó en el MOMENTO en que confiaste en Jesús para tu salvación! Admito que nuestra vida cambiará grandemente cuando estemos en el cielo, pero eso no cambia el hecho de que se nos promete vida eterna AHORA. Cuando empiezas a ver esta verdad acerca de ti DIARIAMENTE, cambiará la forma en que veas la vida. Ese negocio que parece no tomar vuelo resulta ser menos estresante. La realidad de esa enfermedad que estás enfrentando resulta ser menos temerosa. El gozo de conocer a Dios que estará allí para fortalecerte será algo más real. Así que saca del clóset este concepto de la vida eterna. Vuelve a colocar todo en su lugar si así lo quieres, pero coloca esta promesa en el centro de tu vida diaria...¡donde pertenece!

Por: Tom Holladay
~ Comentar | Referencias (0)


 

CONDICIÓN Y RESULTADO

Enlace permanente 2 de Marzo, 2008, 18:45

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.”
1 Juan 5:4

En casi todas las promesas de la Biblia, encontramos dos partes: la condición y el resultado. “Cómo yo confío” y “Cómo Dios responde”. El “resultado” del versículo anterior nos deja boquiabiertos: ¡nosotros venceremos al mundo!
¿Ves la condición, “cómo yo confío”? Sí... esta es una promesa para todos los que han “nacido de Dios”. En otras palabras, cuando yo confío en Jesús y he nacido de nuevo, una de las promesas de Dios es la victoria sobre este mundo.
Podrás pensar, ¿y cuándo tiene efecto esta promesa? La verdad es que cada creyente que he conocido a veces se ha sentido derrotado por las circunstancias y condiciones del mundo y su alrededor. A veces pareciera que no vamos a poder lograr lo que deseamos, que a nadie le importa lo que nos pase. ¿Tendremos que esperar hasta llegar al cielo para que esta promesa se cumpla?
¡No! ¡Esta promesa es para HOY! Pero mira cuidadosamente. Esta promesa no te garantiza nunca sentirte abrumado, pero sí vencedor. No te promete una vida libre de problemas sino la victoria en medio de ellos.
Y la victoria se gana de un solo golpe: ¡FE! Esta no es la victoria hueca de aquellos que suelen decir que servimos a un Dios que debe inundarnos con riquezas y bendiciones mientras estemos en el mundo. Éste es el triunfo de aquellos que saben que no importa lo que enfrenten en el presente, al final siempre encontrarán la victoria. Hay días en la vida en que lo único que tenemos es la promesa de victoria. ¡Y ES SUFICIENTE!

Por: Laday
~ Comentar | Referencias (0)


 

CONSTANCIA

Enlace permanente 2 de Marzo, 2008, 18:41

"Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo El Señor, el que tiene misericordia de ti." Isaías 54.10

Estamos iniciando este año; como cada año muchos han hecho sus planes y propósitos para llevar a cabo: dieta, ejercicio, dejar de fumar, dejar de gritar, no enojarse, etcétera, etcétera, etcétera...

La verdad es que para mediados de febrero el 80% de las personas habrán desistido y volverán a los hábitos y costumbres anteriores.

La razón por la cual no se cumple el objetivo es muy obvia, dichas personas tratan de hacerlo en sus propias fuerzas, y a la postre se rinden.

La misericordia de Dios es infinita; podrán despedazarse los montes y valles, pero Él permanece constante y fiel. Ningún plan de Dios ha dejado de llevarse a cabo, Él tiene muchos planes y propósitos para tu futuro.

Así que la manera de lograr los propósitos para este año que comienza es poniendo nuestros ojos en Jesús, depositando en Él tus planes y Él mismo te ayudará a cumplirlos.

Di esto: Señor Jesús tu amor y misericordia son eternos, te pido me ayudes en este año que comienza, a lograr y cumplir los propósitos. ¡Gracias mi Señor!



~ Comentar | Referencias (0)


 

y después qué?

Enlace permanente 23 de Febrero, 2006, 17:39

¿Alguna vez te has preguntado qué pasa después de que morimos?  ¿Has contemplado siquiera la posibilidad de morir?    Esta última pregunta te puede parecer ilógica, pero la realidad es que la gran mayoría de las personas vivimos como si nunca fuéramos a morir.   Maltratamos nuestro cuerpo con vicios, excesos, desvelos, preocupaciones, stress, etc., etc. y lo hacemos como si nada de eso pudiera dañarnos, como si fuéramos indestructibles e inmortales.  También hacemos planes para mañana, dentro de un mes, un año, diez años y jamás contemplamos la posibilidad de jamás llegar a realizar esos planes debido a que nuestra vida termine.

Y después de que termine...¿qué?  

¿Qué sucederá con nuestro ser? ¿seguiremos existiendo? ¿o simplemente desapareceremos y ya?  

Lo cierto es que sólo nuestro cuerpo muere, sin embargo, nuestra alma y nuestro espíritu siguen viviendo.   Entonces la pregunta es: ¿en dónde continuaremos viviendo? la respuesta a esa pregunta la debemos dar aquí, en vida, antes de que nuestra vida física termine.   Y sólo hay dos opciones: el cielo o el infierno.      No hay un purgatorio porque para Dios no hay términos medios.

"Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!  Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca."    Ap. 3:15-16

Y para asegurarnos una eternidad en el cielo, no tenemos que hacer nada más que tomar una decisión.    No se trata de portarnos bien, de hacer buenas obras ni de sacrificarnos.   Todo eso ya lo hizo Cristo por nosotros, Él fue quien realmente cumplió con todos y cada uno de los mandamientos de la ley de Dios, para nosotros eso es simplemente imposible.   Él fue quien hizo buenas obras, sanó enfermos, revivió a los muertos, devolvió la vista a los ciegos, echó fuera demonios.     Y Él fue quien hizo el mayor sacrificio jamás hecho:  Él, que no había cometido ningún pecado, murió por nuestros pecados.   Recibió azotes, insultos, golpes, fue clavado en una cruz, traspasado su costado con una lanza, etc.   Pero el mayor sacrificio y dolor que tuvo que experimentar fue el verse, por primera vez, separado de Su Padre Celestial.   

"Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"  Mt.27:46

"Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca."    Is.53: 3-9.

Entonces, ¿qué debemos hacer?

Conocer los pasos para lograr la paz con Dios:

1. El Plan de Dios-   Vida y Paz

Dios te ama y desea que experimentes Su paz y vida.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."   Jn. 3:16

2. Nuestro Problema- Separación

Lograr la paz con Dios no es algo automático, ya que por naturaleza estamos separados de Dios.

"por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios"   Ro. 3:23

3. El Remedio de Dios- La Cruz

El amor de Dios tiende un puente sobre el abismo de separación entre Él y tú.  Cuando Jesucristo murió en la cruz y resucitó de entre los muertos, Él pagó la condena por tus pecados.

"quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados"    1° Pe 2:24

4. Nuestra Respuesta- Recibir a Cristo

Tú cruzas el puente hacia la familia de Dios cuando recibes a Cristo invitándolo personalmente a entrar a tu vida.

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios"  Jn. 1:12

Para recibir a Cristo necesitas hacer cuatro cosas:

     1. ADMITIR tu necesidad espiritual:  "Soy un pecador"

     2. ARREPENTIRTE y estar dispuesto a abandonar tus pecados.

     3. CREER que Jesucristo murió en la cruz por ti.

     4. RECIBIR, a través de una oración, a Jesucristo en tu corazón y tu vida.

CRISTO dice:

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"  Ap. 3:20

La Biblia dice:

"porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo"  Ro. 10:13

Si quieres invitar a Cristo a tu corazón, haz en voz alta la siguiente oración:

Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: "Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" Hechos 2:21. Yo invoco tu nombre. Oro y pido Jesús que vengas a mi corazón y que seas el Señor de mi vida, en Romanos 10: 9-10 dice: "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación." Eso hago ahora. Confieso que Jesús es el Señor, y creo en mi corazón que Dios le levantó de los muertos.

Ahora he renacido, soy un hijo del Dios Todopoderoso, ¡soy salvo!. Te pido también que me llenes con Tu Espíritu Santo, y te doy gracias Señor porque Tu eres bueno y misericordioso.
Comentarios 1 ~ Comentar | Referencias (0)


 

¿ESTÁS SEGURO DE QUE TE VAS AL CIELO?

Enlace permanente 23 de Febrero, 2006, 17:38

¿Cuanta seguridad tienes que te vas a ir al cielo?. Te invito a leer este test para que medites que tan cerca o lejos estas del cielo. ¿Estás seguro que eres salvo por la gracia de Jesucristo? analiza estas respuestas y Dios te indicará el camino.

Imagínate que estás haciendo una aplicación para ir al cielo. ¿Cuales serían tus calificaciones? ¿Qué pondrías en tu resumen? 


-Siempre he creído en Dios
-Siempre he sido una persona religiosa
-He tratado de vivir una buena vida
-He sido bautizado
-Voy a la Iglesia
-Nunca he hecho nada malo
-Tengo amigos que interceden por mi.

 Si tu has hecho esta lista y tienes todas esas calificaciones para aplicar para el cielo, eso indica mi querido amigo, amiga, que no has entendido para nada. La única aplicación que será aceptada por Dios será la que te dicte a continuación:

-No tengo ningún mérito
-He sido pecador o pecadora desde que nací
-No aplico al cielo en mi nombre sino en el nombre de Jesucristo
-Creo que Jesucristo es el hijo de Dios y mi Salvador
-Yo acepto Su sacrificio por mis pecados-
Yo creo que el fue resucitado de los muertos
-
Yo he puesto mi confianza en Jesucristo que me salva.

Esa es la seguridad que el Apóstol Pablo que supo distinguir de la religiosidad con la gracia de Cristo, por eso escribió en Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

La gracia de Dios es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado. No merecemos nada, pero lo tenemos todo, por pura misericordia. Nada de lo que podamos hacer aquí en la tierra nos ayudará a recibir la salvación, porque es un regalo, un don gratuito y es para todos por igual. Dios no hace acepción de personas. No tienes que ser bueno, ir a la Iglesia, dar todo lo que tienes a los pobres, ir todos los Domingos a la Iglesia, diezmar, ser bautizado o ser religioso. No olvides que el rico cumplía con toda la ley pero falló en una cosa muy importante, tenía el dinero metido en el corazón y eso, una sola cosa, no lo hacía merecedor de esta gracia divina. Así que debemos repetir una y otra vez, la salvación es por gracia, por amor y misericordia. No la merecemos, pero Dios nos la ha dado, el pagó en la cruz por todos nuestros pecados y nosotros debemos una vez aceptada esta gracia, tratar con la ayuda del Espíritu Santo alinearnos con la imagen de Cristo. No dejar que nadie nos venga a robar lo que Dios nos ha dado y debemos adueñarnos de esta salvación, porque es nuestra.

Nosotros al apropiarnos de esta salvación gratuita, recibimos el Espíritu Santo que nos ayuda a caminar en santidad, Por eso debemos dejar que la luz de Jesucristo llegue a los rincones mas oscuros de nuestra alma y que salga fuera todo lo que a Dios no le agrada. Debemos invitarlo a trabajar en nosotros y a santificarnos.  Pero, no debes esforzarte en parecer ante el mundo lo que no eres. Ser religioso y comprometido ante la Iglesia, es un mérito aceptable, pero no es una condición para ser salvo. Hacer muchas obras y esforzarte para agradar a Dios y a la gente que te rodea puede resultar frustrante, lo importante es vivir en la santidad de Dios, y servir porque Cristo vive en nosotros, pero no para ganarnos el cielo o el favor de Dios o de la gente porque no hay nada y nadie que pueda ayudarnos a ser salvos, solo la gracia bendita de nuestro Salvador.
Dios no nos debe nada a nosotros y no hubiese mandado al mundo a su hijo para salvarnos a nosotros que somos pecadores, porque no hay uno que pueda decirse bueno, ya que todos estamos expuestos a la muerte eterna si no aceptamos el regalo gratuito de la salvación. Cualquiera que intente ganarse el cielo por sus obras, está expuesto a perderlo todo porque se apoya en sus propios méritos y no en Dios que nos da todo para que hagamos lo que El nos manda. El nos preparó camino para andar por ellos, pero muchos creen que ellos preparan el camino para irse al cielo.

La salvación y esa fe nos motiva a aceptar a Jesucristo en nuestra vida, arrepentirnos de nuestra pasada manera de vivir y a empezar una nueva vida de la mano de Jesucristo viviendo dentro de nosotros con el Espíritu Santo. ¡Qué privilegio tan grande!

La salvación es un acto divino y no humano, no de nosotros, sino enviado del cielo, no para competir con nosotros mismos y tratar de escalar posiciones ante Dios, porque no es así. Ser salvos es haber sido rescatados de la maldad en que estábamos sumidos, de nuestra vieja y pasada manera de vivir, y de todo lo que nos aleja de Dios. El nos levanta en sus manos amorosas y nos pone en un lugar seguro, en donde nos comienza a adornar con sus características, Fruto del Espíritu, no porque nosotros lo merezcamos, sino por puro amor, y ese amor debemos recibirlo en forma humilde, alabando Su Santo nombre, y llevando en nosotros los adornos que el Templo necesita. Somos Su tabernáculo en donde encontramos flores con espinas, que nos pinchan de vez en cuando, para que no nos gloriemos de todas las maravillas que empezamos a disfrutar, para que crezcamos y así asemejarnos mas a Cristo. Nada es nuestro, todo es de Jesucristo y nosotros somos de El, porque nos compró con Su preciosa sangre y ya no estamos perdidos, sino que hemos sido rescatados por su sacrificio de amor eterno. El es nuestro abogado que intercede día y noche por nosotros, que nos levanta, que nos acaricia, que nos da gozo y paz.

Dios no nos cobra nada ya que El lo pagó todo, con dolor, con desprecios, con muerte de cruz para que nosotros entráramos al lugar santísimo sin merecerlo, sin siquiera pedirlo, porque éramos tan ignorantes y extraviados que no alcanzábamos a comprender  que no merecíamos nada. Lo bueno es que Dios nos dio la salvación y nadie nos la puede quitar. Tampoco la perdemos si no hacemos las cosas que muchas veces los hombres y sus doctrinas nos ordenan. No, Dios nos ama incondicionalmente, pero no me digan que no es hermoso trabajar para Jesucristo por amor, sabiendo que no hay como pagarle lo que El hizo por nosotros, solo obedecerle y creer en su Salvación y no despreciarla. Lo único que nos pide es nuestro corazón, pero para vivir en nosotros y para eso debemos estar limpios. ¡Qué bendición mas grande!

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 Si tu has hecho esta lista y tienes todas esas calificaciones para aplicar para el cielo, eso indica mi querido amigo, amiga, que no has entendido para nada. La única aplicación que será aceptada por Dios será la que te dicte a continuación:

-No tengo ningún mérito
-He sido pecador o pecadora desde que nací
-No aplico al cielo en mi nombre sino en el nombre de Jesucristo
-Creo que Jesucristo es el hijo de Dios y mi Salvador
-Yo acepto Su sacrificio por mis pecados-
Yo creo que el fue resucitado de los muertos
-
Yo he puesto mi confianza en Jesucristo que me salva.

Esa es la seguridad que el Apóstol Pablo que supo distinguir de la religiosidad con la gracia de Cristo, por eso escribió en Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

La gracia de Dios es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado. No merecemos nada, pero lo tenemos todo, por pura misericordia. Nada de lo que podamos hacer aquí en la tierra nos ayudará a recibir la salvación, porque es un regalo, un don gratuito y es para todos por igual. Dios no hace acepción de personas. No tienes que ser bueno, ir a la Iglesia, dar todo lo que tienes a los pobres, ir todos los Domingos a la Iglesia, diezmar, ser bautizado o ser religioso. No olvides que el rico cumplía con toda la ley pero falló en una cosa muy importante, tenía el dinero metido en el corazón y eso, una sola cosa, no lo hacía merecedor de esta gracia divina. Así que debemos repetir una y otra vez, la salvación es por gracia, por amor y misericordia. No la merecemos, pero Dios nos la ha dado, el pagó en la cruz por todos nuestros pecados y nosotros debemos una vez aceptada esta gracia, tratar con la ayuda del Espíritu Santo alinearnos con la imagen de Cristo. No dejar que nadie nos venga a robar lo que Dios nos ha dado y debemos adueñarnos de esta salvación, porque es nuestra.

Nosotros al apropiarnos de esta salvación gratuita, recibimos el Espíritu Santo que nos ayuda a caminar en santidad, Por eso debemos dejar que la luz de Jesucristo llegue a los rincones mas oscuros de nuestra alma y que salga fuera todo lo que a Dios no le agrada. Debemos invitarlo a trabajar en nosotros y a santificarnos.  Pero, no debes esforzarte en parecer ante el mundo lo que no eres. Ser religioso y comprometido ante la Iglesia, es un mérito aceptable, pero no es una condición para ser salvo. Hacer muchas obras y esforzarte para agradar a Dios y a la gente que te rodea puede resultar frustrante, lo importante es vivir en la santidad de Dios, y servir porque Cristo vive en nosotros, pero no para ganarnos el cielo o el favor de Dios o de la gente porque no hay nada y nadie que pueda ayudarnos a ser salvos, solo la gracia bendita de nuestro Salvador.
Dios no nos debe nada a nosotros y no hubiese mandado al mundo a su hijo para salvarnos a nosotros que somos pecadores, porque no hay uno que pueda decirse bueno, ya que todos estamos expuestos a la muerte eterna si no aceptamos el regalo gratuito de la salvación. Cualquiera que intente ganarse el cielo por sus obras, está expuesto a perderlo todo porque se apoya en sus propios méritos y no en Dios que nos da todo para que hagamos lo que El nos manda. El nos preparó camino para andar por ellos, pero muchos creen que ellos preparan el camino para irse al cielo.

La salvación y esa fe nos motiva a aceptar a Jesucristo en nuestra vida, arrepentirnos de nuestra pasada manera de vivir y a empezar una nueva vida de la mano de Jesucristo viviendo dentro de nosotros con el Espíritu Santo. ¡Qué privilegio tan grande!

La salvación es un acto divino y no humano, no de nosotros, sino enviado del cielo, no para competir con nosotros mismos y tratar de escalar posiciones ante Dios, porque no es así. Ser salvos es haber sido rescatados de la maldad en que estábamos sumidos, de nuestra vieja y pasada manera de vivir, y de todo lo que nos aleja de Dios. El nos levanta en sus manos amorosas y nos pone en un lugar seguro, en donde nos comienza a adornar con sus características, Fruto del Espíritu, no porque nosotros lo merezcamos, sino por puro amor, y ese amor debemos recibirlo en forma humilde, alabando Su Santo nombre, y llevando en nosotros los adornos que el Templo necesita. Somos Su tabernáculo en donde encontramos flores con espinas, que nos pinchan de vez en cuando, para que no nos gloriemos de todas las maravillas que empezamos a disfrutar, para que crezcamos y así asemejarnos mas a Cristo. Nada es nuestro, todo es de Jesucristo y nosotros somos de El, porque nos compró con Su preciosa sangre y ya no estamos perdidos, sino que hemos sido rescatados por su sacrificio de amor eterno. El es nuestro abogado que intercede día y noche por nosotros, que nos levanta, que nos acaricia, que nos da gozo y paz.

Dios no nos cobra nada ya que El lo pagó todo, con dolor, con desprecios, con muerte de cruz para que nosotros entráramos al lugar santísimo sin merecerlo, sin siquiera pedirlo, porque éramos tan ignorantes y extraviados que no alcanzábamos a comprender  que no merecíamos nada. Lo bueno es que Dios nos dio la salvación y nadie nos la puede quitar. Tampoco la perdemos si no hacemos las cosas que muchas veces los hombres y sus doctrinas nos ordenan. No, Dios nos ama incondicionalmente, pero no me digan que no es hermoso trabajar para Jesucristo por amor, sabiendo que no hay como pagarle lo que El hizo por nosotros, solo obedecerle y creer en su Salvación y no despreciarla. Lo único que nos pide es nuestro corazón, pero para vivir en nosotros y para eso debemos estar limpios. ¡Qué bendición mas grande!

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 Si tu has hecho esta lista y tienes todas esas calificaciones para aplicar para el cielo, eso indica mi querido amigo, amiga, que no has entendido para nada. La única aplicación que será aceptada por Dios será la que te dicte a continuación:

-No tengo ningún mérito
-He sido pecador o pecadora desde que nací
-No aplico al cielo en mi nombre sino en el nombre de Jesucristo
-Creo que Jesucristo es el hijo de Dios y mi Salvador
-Yo acepto Su sacrificio por mis pecados-
Yo creo que el fue resucitado de los muertos
-
Yo he puesto mi confianza en Jesucristo que me salva.

Esa es la seguridad que el Apóstol Pablo que supo distinguir de la religiosidad con la gracia de Cristo, por eso escribió en Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

La gracia de Dios es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado. No merecemos nada, pero lo tenemos todo, por pura misericordia. Nada de lo que podamos hacer aquí en la tierra nos ayudará a recibir la salvación, porque es un regalo, un don gratuito y es para todos por igual. Dios no hace acepción de personas. No tienes que ser bueno, ir a la Iglesia, dar todo lo que tienes a los pobres, ir todos los Domingos a la Iglesia, diezmar, ser bautizado o ser religioso. No olvides que el rico cumplía con toda la ley pero falló en una cosa muy importante, tenía el dinero metido en el corazón y eso, una sola cosa, no lo hacía merecedor de esta gracia divina. Así que debemos repetir una y otra vez, la salvación es por gracia, por amor y misericordia. No la merecemos, pero Dios nos la ha dado, el pagó en la cruz por todos nuestros pecados y nosotros debemos una vez aceptada esta gracia, tratar con la ayuda del Espíritu Santo alinearnos con la imagen de Cristo. No dejar que nadie nos venga a robar lo que Dios nos ha dado y debemos adueñarnos de esta salvación, porque es nuestra.

Nosotros al apropiarnos de esta salvación gratuita, recibimos el Espíritu Santo que nos ayuda a caminar en santidad, Por eso debemos dejar que la luz de Jesucristo llegue a los rincones mas oscuros de nuestra alma y que salga fuera todo lo que a Dios no le agrada. Debemos invitarlo a trabajar en nosotros y a santificarnos.  Pero, no debes esforzarte en parecer ante el mundo lo que no eres. Ser religioso y comprometido ante la Iglesia, es un mérito aceptable, pero no es una condición para ser salvo. Hacer muchas obras y esforzarte para agradar a Dios y a la gente que te rodea puede resultar frustrante, lo importante es vivir en la santidad de Dios, y servir porque Cristo vive en nosotros, pero no para ganarnos el cielo o el favor de Dios o de la gente porque no hay nada y nadie que pueda ayudarnos a ser salvos, solo la gracia bendita de nuestro Salvador.
Dios no nos debe nada a nosotros y no hubiese mandado al mundo a su hijo para salvarnos a nosotros que somos pecadores, porque no hay uno que pueda decirse bueno, ya que todos estamos expuestos a la muerte eterna si no aceptamos el regalo gratuito de la salvación. Cualquiera que intente ganarse el cielo por sus obras, está expuesto a perderlo todo porque se apoya en sus propios méritos y no en Dios que nos da todo para que hagamos lo que El nos manda. El nos preparó camino para andar por ellos, pero muchos creen que ellos preparan el camino para irse al cielo.

La salvación y esa fe nos motiva a aceptar a Jesucristo en nuestra vida, arrepentirnos de nuestra pasada manera de vivir y a empezar una nueva vida de la mano de Jesucristo viviendo dentro de nosotros con el Espíritu Santo. ¡Qué privilegio tan grande!

La salvación es un acto divino y no humano, no de nosotros, sino enviado del cielo, no para competir con nosotros mismos y tratar de escalar posiciones ante Dios, porque no es así. Ser salvos es haber sido rescatados de la maldad en que estábamos sumidos, de nuestra vieja y pasada manera de vivir, y de todo lo que nos aleja de Dios. El nos levanta en sus manos amorosas y nos pone en un lugar seguro, en donde nos comienza a adornar con sus características, Fruto del Espíritu, no porque nosotros lo merezcamos, sino por puro amor, y ese amor debemos recibirlo en forma humilde, alabando Su Santo nombre, y llevando en nosotros los adornos que el Templo necesita. Somos Su tabernáculo en donde encontramos flores con espinas, que nos pinchan de vez en cuando, para que no nos gloriemos de todas las maravillas que empezamos a disfrutar, para que crezcamos y así asemejarnos mas a Cristo. Nada es nuestro, todo es de Jesucristo y nosotros somos de El, porque nos compró con Su preciosa sangre y ya no estamos perdidos, sino que hemos sido rescatados por su sacrificio de amor eterno. El es nuestro abogado que intercede día y noche por nosotros, que nos levanta, que nos acaricia, que nos da gozo y paz.

Dios no nos cobra nada ya que El lo pagó todo, con dolor, con desprecios, con muerte de cruz para que nosotros entráramos al lugar santísimo sin merecerlo, sin siquiera pedirlo, porque éramos tan ignorantes y extraviados que no alcanzábamos a comprender  que no merecíamos nada. Lo bueno es que Dios nos dio la salvación y nadie nos la puede quitar. Tampoco la perdemos si no hacemos las cosas que muchas veces los hombres y sus doctrinas nos ordenan. No, Dios nos ama incondicionalmente, pero no me digan que no es hermoso trabajar para Jesucristo por amor, sabiendo que no hay como pagarle lo que El hizo por nosotros, solo obedecerle y creer en su Salvación y no despreciarla. Lo único que nos pide es nuestro corazón, pero para vivir en nosotros y para eso debemos estar limpios. ¡Qué bendición mas grande!

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 Repito lo que escribió Pablo: Efesios 2: 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Es un don de Dios, y si tu has creído en Cristo por medio de la fe, es lo único que necesitas para ser Salvo, No por obras, para que no podamos gloriarnos y gritar al viento todo lo que hacemos por Dios, porque fuimos creados en Cristo Jesús para caminar en las buenas obras, que ya estaban preparadas. Nadie ha inventado nada nuevo, Dios sabía nuestro tiempo y conocía de antemano todas las cosas que haríamos. Y aunque lo hagamos todo, y aunque trabajemos día y noche en la Iglesia o en la comunidad para ganarnos la salvación, es inútil, porque es un regalo. Lo único que nos salva es Cristo.
Por eso amiga, amigo, si has cometido pecado o andas en el mundo perdido y sin esperanza, corre a los brazos de Cristo, el no te pide nada mas que creer y confiar en que perdonará tus pecados y te limpiará. Te pondrá en un camino que ya tiene preparado para ti, para que aprendas a depender de El y te sometas a Sus mandamientos.

Jesucristo no dice: "Serán salvos" sino que dice: "Sois salvos" ahora, tiempo presente, hoy, en este minuto si me lees. No hay un lugar en donde los cuerpos van y esperan ser redimidos como el purgatorio. Eso es un invento humano que ha traído mucho peso a la humanidad. Viven haciendo obras y nunca se arrepienten y conocen a Jesucristo porque nunca les han hablado de la gracia gratuita de nuestro Salvador. El que muere, sella su suerte, no hay mas que decir. Aquí, ahora es tu oportunidad, no después que te mueras y ya te hayas perdido la bendición de recibir este don. Si eres malo o te sientes malo y has pecado, ¡aleluya! Jesucristo vino a morir por todos los enfermos y pecadores. Nadie es demasiado bueno o demasiado malo para no recibir esta salvación, porque todos tenemos la misma oportunidad, decir si o no a Cristo. Sí, Jesús te ama y mucho más, te necesita, te busca y te llama todo el tiempo. El quiere redimirte, restaurarte y arreglar tu vida.

Si eres cristiano y tienes un peso en tu vida y crees haber perdido la salvación, no temas, nadie puede quitartela. Ora, arrepiétete, pide perdón, no peques más y camina y corre a Jesucristo que te ama y te espera con los brazos abiertos. Y si te caes, vuelve a pedir perdón y sigue, sigue…no te quedes tirado en el camino, que Dios es digno que nos levantemos una y otra vez. Tu corazón  será siendo limpiados en la medida que te entregues a El, en la medida que reconozcas tus faltas, en la medidas que seas sincero. Pero nunca olvides que la salvación es un regalo y que somos salvos por la fe, por haber creído en el que murió por nosotros en la cruz del calvario, y desde el mismo momentos en que le aceptamos, recibimos el Espíritu Santo que prometió a todos los que le recibieran, para que sea el que nos enseñe, nos guíe y nos ayude en todo tiempo a estar en comunión con Jesucristo. La santificación es gradual, despacio, para que no nos gloriemos en manera alguna  en nuestros propios méritos, sino en Cristo, que es nuestra gloria y alabanza por siempre.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

 La promesa del Espíritu Santo en Juan 14:
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Si no has recibido a Jesucristo en tu vida y es tu deseo hacerlo ahora, te invito a orar:

Padre amado, gracias por esta Salvación gratuita que nos regalas. Te pido perdón por todas mis faltas y pecados. Me arrepiento de toda mi pasada manera de vivir, lejos de ti, creyendo que por méritos ya tenía ganado el cielo. Gracias por morir en la cruz y darme el don de la salvación. Recibo en esta hora el Espíritu Santo de la promesa, no porque lo merezca, sino por tu pura gracia y amor. Reconozco que solo no puedo hacer nada, necesito que me tomes de la mano y me muestres el camino para hacer las obras que ya tienes preparadas para mi. Te acepto en mi vida, como mi único y personal salvador y te doy gracias en el nombre de Jesucristo. Amén.

Publicado en: Yeshuanet

~ Comentar | Referencias (0)



Blog alojado en ZoomBlog.com

 

 

<<   Enero 2011    
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31       

Categorías
General [8] Sindicar categoría
Bible Studies [1] Sindicar categoría
La Salvación [2] Sindicar categoría